
La construcción del templo se inició aproximadamente en el 1284 adC y duró unos veinte años, hasta el 1264 adC. Es uno de los seis templos erigidos o excavados en la roca que se edificaron en Nubia durante el largo periodo del reinado de Ramsés II. El propósito del templo era impresionar a los vecinos del Sur y reforzar la influencia de la religión egipcia en la región… Con el paso del tiempo el templo, abandonado, comenzó a llenarse de arena. Cerca del siglo VI adC, la arena cubría las estatuas del templo principal hasta la altura de sus rodillas. Abu Simbel quedó olvidado hasta que en 1813 el suizo J. L. Burckhardt lo visitó. Burckhardt comentó su descubrimiento al explorador italiano Giovanni Belzoni, quien viajó al lugar pero fue incapaz de excavar una entrada que permitiera el acceso al templo. Belzoni regresó en 1817; esta vez tuvo éxito y consiguió entrar. Se llevó todos los objetos de valor que pudo transportar.

